
Hace 30 años que Holanda no le ganaba a Italia en partidos oficiales. Su última victoria fue en el mundial de Argentina 78 por marcador 2-1. Yo tenía apenas 2 años cuando esto sucedió.
Hoy, la historia se repitió. Holanda dio una muestra de su mítico “futbol total” y apabulló de principio a fin a una desconcertante esquadra azzurra. Dos de los tres goles fueron de un toque, rapidez y precisión que hicieron se me olvidaran los primeros partidos mesquinos de esta Eurocopa.
Por fin apareció el futbol, por fin apareció el juego de conjunto y la alegría por practicar el deporte más hermoso del mundo. La naranja mecánica estuvo engrasada y Van Brockhorst fue la cuerda que hizo caminar el motor de esa naranja con dos tremendos piques de una portería a la otra que acabaron en gol.
Cuando más me temía una Eurocopa plagada de marcadores de empate a ceros o de victorias por un gol, apareció una renovada Holanda dirigida por uno de mis ídolos de la niñez, Marco Van Basten. Si no saben quién es ese señor, los invito a ver esta joya de gol en la final de la Eurocopa de Alemania 1988.
Que importa si el árbitro acertó o no en el primer gol. ¡Viva el futbol y viva el juego vertical!